LIANO

La elegancia y el carácter

Liano Sangiovese

Un estilo inconfundible

Uno de los vinos más representativos de nuestra empresa, un Sangiovese suave y elegante, de larga intensidad, armónico y equilibrado. Visión moderna del clásico Sangiovese, Liano representa Umberto Cesari en el mundo.

CLASIFICACIÓN

Sangiovese Cabernet Sauvignon Rubicone IGT

UVAS

70% Sangiovese Grosso, 30% Cabernet Sauvignon

GRADUACIÓN ALCOHÓLICA 

13,5% vol.

CRIANZA

18 meses en barriles de roble de Allier de 5.5 hectolitros. Finalmente, 6 meses en botella.

FORMATOS DISPONIBLES

0.375 l.
0.750 l.
1.5 l. (Magnum)
3l. (Jéroboam)
9 L. (Salmanazar)

Finca Liano

LA FINCA
Liano es el producto de las viñas de Sangiovese Grosso, que se extienden en las colinas de la homónima finca. Estas cepas, de edad media entre 15 y 20 años, están situados a una altitud mayor respecto a los demás, ubicados en una tierra arcillosa que gracias a la particularidad del sustrato favorece la estructura de los vinos tintos. En la Finca Liano, las cepas gozan de una exposición ideal, al sol del alba al anochecer.

LAS CEPAS
Las uvas cultivadas en la Finca Liano son Sangiovese, Sangiovese Grosso y Cabernet Sauvignon.

LOS VINOS
Los vinos obtenidos de las cepas de esta extensa finca son, además de Liano, Yemula y Laurento.

 

Añadas

El invierno de 2014 fue suave y lluvioso, con temperaturas que solo en muy pocas ocasiones disminuyeron por debajo de 0 °C. La primavera se caracterizó por unas temperaturas altas, que provocaron una germinación anticipada de las plantas, mientras que, en los inicios del verano, abundaron las lluvias insistentes, que retrasaron el envero y la maduración. Gracias a las intervenciones agronómicas destinadas a favorecer la aireación y la exposición de los racimos, a precoces deshijados y al deshojado y al aclareo manuales, fuimos capaces de llevar la uva a la maduración en las mejores condiciones posibles, a pesar de que el verano fue uno de los más lluviosos de los últimos diez años. El sol de septiembre y octubre, junto a la buena ventilación y a la amplitud térmica, permitieron que las uvas alcanzaran una maduración perfecta. La vendimia empezó la segunda semana de septiembre y terminó a principios de octubre. Gracias a la selección de los racimos y a los numerosos análisis realizados en la uva, logramos obtener un producto de óptima calidad.

El Liano 2014 es un vino de excelente finura, importante y consistente, caracterizado por un hermoso color rubí intenso. En nariz, se aprecian notas dulces y afrutadas; la cereza, la ciruela y, en general, los frutos rojos están bien equilibrados por las notas avainilladas y tostadas obtenidas en las barricas. El desarrollo en el paladar se encuentra bien articulado, con un tanino exuberante, equilibrado por la estructura y la consistencia de este vino importante. Digna de constatar es la persistencia y la sapidez que afloran al final de la degustación.

Los primeros meses del año estuvieron entre los más lluviosos y nevosos de los últimos 50 años. La primavera fue fría y también caracterizada por fuertes precipitaciones, sobre todo en los meses de abril y mayo. La segunda década de abril marcó el inicio de la recuperación vegetativa, mientras que la floración ocurrió en la segunda década de mayo. Tras un breve paréntesis caluroso en la segunda mitad de junio, se registró un nuevo descenso de las temperaturas y la vuelta de las lluvias, que retrasaron la actividad fisiológica de las plantas. La última década de julio y la primera de agosto registraron, por el contrario, temperaturas en torno a los 40 grados, con una consiguiente aceleración del envero.

Las intervenciones agronómicas fueron muy importantes en esta añada: el desyemado, el aclareo y la defoliación marcaron la diferencia desde el punto de vista cualitativo, así como haber esperado con paciencia el perfeccionamiento de la maduración retrasando al máximo la vendimia.

Liano 2013 se caracteriza por un hermoso color rojo de gran intensidad y un óptimo impacto olfativo. La nariz es limpia, agradable. Los aromas especiados de clavo, canela y pimienta son óptimos, acompañándose de un fruto que recuerda a los frutos rojos y negros incluso en aguardiente. Las notas de tostado dulce que tienden al chocolate y vainilla amplifican ulteriormente el sentido de armonía percibido en la nariz. En el paladar, sorprenden la gran elegancia y la suavidad; el cuerpo es bueno, el tanino está presente pero con una suavidad apropiada. La sensación mineral y la correcta acidez completan el conjunto, desembocando en una agradable persistencia.

La añada 2012 se caracterizó por precipitaciones escasísimas que se sumaron a la ya difícil situación de las reservas hídricas, que derivaba de la añada anterior. Aparte de una nevada excepcional, el año transcurrió con raras precipitaciones, temperaturas estivales que superaron los 35°C y viento caliente que aumentó notablemente la transpiración de las plantas.

Los riegos complementarios dieron la posibilidad de compensar, en parte, la enorme pérdida de agua causada por la transpiración, por lo que se tuvo que intervenir con pesados aclareos para mantener un elevado estándar cualitativo de las uvas, requisito indispensable para obtener grandes vinos.

La vendimia empezó ya a mediados de septiembre, para concluir hacia principios de octubre. Las uvas se presentaban con granos pequeños y poco jugosos, con inevitable penalización de la cantidad de mosto producido, que sin embargo no pecaba de seguro en concentración.

En el examen visual, Liano 2012 destaca por su hermoso color, mientras que en nariz sorprende por su intensidad y persistencia. Los recuerdos herbáceos que muestran las hierbas aromáticas dejan espacio al fruto, declinado en todas sus fases: desde la fruta roja y negra bien madura hasta matices de fruta en aguardiente, pasando por la mermelada. También es amplia la gama de las especies: pimienta negra, clavos y canela ocupan la parte central del vino. El paladar es más detallado y preciso. Inmediato el agradable ritmo ácido. De buen cuerpo, tenso y compacto, con un tanino evidente pero bien distribuido.

Las precipitaciones invernales fueron relativamente escasas, exceptuando fuertes nevadas, no suficientes para restablecer completamente las reservas hídricas. Mayo y junio presentaron temperaturas regulares pero escasas precipitaciones, por lo que se llegó a afrontar un calurosísimo verano con falta de agua. Septiembre y octubre registraron temperaturas extraordinariamente altas.

Las intervenciones de riego localizado y un importante aclareo fueron las únicas armas que se emplearon para compensar la adversidad de esta insólita añada. La vendimia fue una de las más breves y anticipadas: a finales de septiembre ya estaban todas las uvas dentro del lagar. Los racimos en esta vendimia eran más pequeños de la norma, pero con una elevada concentración, elementos que se tradujeron con una baja cantidad de uva producida y, sobre todo, asimismo con un bajo rendimiento de la misma en vino.

Liano 2011 es seguramente un vino de gran espesor y concentración, ya perceptible por la impenetrabilidad del color. En nariz, en el sector de los aromas afrutados, resultan bien identificables la ciruela y la cereza en mermelada, que se acompañan con notas especiadas y tostadas dulces, para completar el bouquet. En el gusto Liano se caracteriza por una estructura importante y una suavidad que facilita su bebida, el tanino está bien rectificado y sublimado por una buena mineralidad, cómplice de una óptima persistencia.

La vendimia 2010 se debe catalogar entre las añadas difíciles. El invierno frío, con abundantes nevadas, retrasó la época de brote hasta aproximadamente mayo, favorecido por buenas temperaturas primaverales que sin embargo no duraron, causando un déficit térmico desde mediados de mayo hasta finales de junio, que ralentizó las fases de desarrollo de las vides. Julio registró un aumento repentino de la temperatura. Por tanto, si se suman los retrasos de las fases iniciales con los vinculados al calor de julio, se llegó a agosto con un retraso estimado de unos 15 días, respecto a las añadas normales.

Gracias a una ligera defoliación y al aclareo, efectuado intentando no exponer los racimos al sol para evitar el fenómeno de las quemaduras, las plantas recuperaron según el plan de trabajo. Considerada la falta de homogeneidad en la maduración, incluso en el interior de un mismo terreno, se reveló fundamental una vendimia escalonada, casi fragmentaria, siguiendo las uvas más maduras.

Dada la añada, Liano 2010 es sin duda menos potente que otras añadas, pero gana en fineza. A la vista se presenta de color rojo intenso, la nariz percibe aromas de frutos rojos frescos, que no quedan ocultados por las notas de vainilla y especies derivadas de una utilización mesurada de la madera, que ofrece un preciado tostado dulce. La fineza olfativa se refleja también en el gusto. Gran elegancia y equilibrio, taninos suaves, justa acidez y buen sabor confieren asimismo a este vino una sorprendente longitud.

La persistencia del invierno retrasó a épocas más normales la fase de brote. Mayo y junio transcurrieron en un clima normal, con alternancia de lluvias y largos periodos serenos, desembocando en un julio con tiempo estable y soleado: la respuesta vegetativa de las vides fue patente y requirió un buen trabajo sobre el verde. Dada la persistencia de calor y la ausencia de precipitaciones, fue necesario un aclareo a principios de agosto, para equilibrar perfectamente la relación superficie foliar/frutos.

Las pequeñas intervenciones con riegos complementarios, en particular en los viñedos que se encontraban en los terrenos más expuestos al sol, permitieron llegar a las puertas de la vendimia con espléndidas uvas. La recolección, gracias al clima suave de principios de otoño, duró hasta la primera mitad de octubre.

Liano 2009 es seguramente una de las mejores expresiones de la tipología: color intenso, impenetrable, olfato complejo donde fruto, especies, vainilla y chocolate encuentran un equilibrio perfecto. En el gusto sorprenden las notas de cereza en aguardiente y la fruta roja bien combinada con el tostado dulce típico de la crianza en madera.

El invierno frío y seco retrasó el brote aproximadamente una semana. Las abundantes lluvias primaverales dieron un empuje vegetativo importante, aumentando notablemente el trabajo de gestión del verde y creando dificultades de cuajado, hecho que tuvo un lado positivo, puesto que los racimos se presentaron más sueltos. De junio en adelante, la estación se estabilizó claramente, con espléndidas jornadas de sol. Las escasas reservas hídricas, heredadas de un 2007 con mucha sequía, requirieron riegos complementarios y aclareos importantes para equilibrar las plantas y obtener uva de gran calidad.

La vendimia empezó con una semana de retraso respecto a la añada anterior. El 2008 nos trajo uvas de gran madurez y, por consiguiente, Liano sorprende por su color intenso e impenetrable, su concentración olfativa de frutos rojos maduros que se armonizan bien con especies y vainilla. En el gusto el vino se presenta rico, de gran complejidad; su trama es elegante y equilibrada gracias a una buena relación entre acidez y suavidad de los taninos. Sorprende la longitud.

El 2007 permanecerá en la memoria por haber sido un año caluroso y de sequía, desde el invierno, que al transcurrir suave y seco facilitó las operaciones de poda. Así, las viñas estaban listas para acoger un fuerte adelanto de brote (15-25 días). Las vides empezaron bien, aprovechando las reservas restantes de agua del suelo, pero la ausencia persistente de precipitaciones y las altas temperaturas estivales les plantearon dificultades. Para intentar estimular una correcta maduración de las uvas, se tuvo que intervenir con aclareos pesados y vaporizaciones nocturnas del follaje con agua para revitalizar las hojas. La vendimia se anticipó 8-10 días respecto a las añadas normales, también para evitar una excesiva disminución de la acidez, concluyendo una añada difícil, pero a su vez de gran calidad.

La natural concentración de los mostos incidió de manera importante en la caracterización de Liano 2007, que resulta en realidad de un color rojo impenetrable, con bouquet rico e intenso, que va de los frutos rojos bien maduros a las especias más variadas, todo ello combinado con vainilla y chocolate como en la más sofisticada bombonería. En boca es potente, pero la justa trama ácida y la sedosidad de los taninos crean armonía y elegancia.

El invierno hizo registrar pocas precipitaciones y temperaturas suaves. Las lluvias fueron abundantes en primavera, contribuyendo a enriquecer las reservas hídricas y favoreciendo una buena recuperación vegetativa de las plantas. El desyemado fue necesario para regularizar el equilibrio vegetativo de las plantas y efectuar una primera reducción de la producción de uva.

También en junio, la situación climática hizo necesario intervenir en las hojas. Para Liano fue fundamental la elección de un aclareo a principios de agosto, para concentrar toda la potencialidad productiva en una cantidad menor de uva, favoreciendo y acelerando las fases de maduración y acumulación.

Liano 2006 resulta pues muy equilibrado, con un color intenso, casi impenetrable, y un perfil olfativo que se caracteriza por evidentes notas de fruta roja madura, bien combinadas con sensaciones de especias y vainilla provenientes de la crianza en madera. En boca es rico y equilibrado, con una estructura importante que no eclipsa la elegancia y la complejidad.

El invierno hizo registrar pocas precipitaciones y temperaturas suaves. Las lluvias fueron abundantes en primavera, contribuyendo a enriquecer las reservas hídricas y favoreciendo una buena recuperación vegetativa de las plantas. El desyemado fue necesario para regularizar el equilibrio vegetativo de las plantas y efectuar una primera reducción de la producción de uva.

También en junio, la situación climática hizo necesario intervenir en las hojas. Para Liano fue fundamental la elección de un aclareo a principios de agosto, para concentrar toda la potencialidad productiva en una cantidad menor de uva, favoreciendo y acelerando las fases de maduración y acumulación.

Liano 2006 resulta pues muy equilibrado, con un color intenso, casi impenetrable, y un perfil olfativo que se caracteriza por evidentes notas de fruta roja madura, bien combinadas con sensaciones de especias y vainilla provenientes de la crianza en madera. En boca es rico y equilibrado, con una estructura importante que no eclipsa la elegancia y la complejidad.

Tras dos añadas complejas, el 2004 se presenta como una añada decididamente buena, entre las mejores de los últimos años, muy cercana a la de 1997. Las abundantes precipitaciones de los meses invernales restablecieron las reservas hídricas agotadas desde el verano de 2003 y permitieron una recuperación normal del ciclo vegetativo.

Los meses primaverales se caracterizaron por precipitaciones frecuentes acompañadas de temperaturas por debajo de la media estacional, que determinaron un retraso en la época de floración, mientras que en los meses estivales no se registraron temperaturas sofocantes. La situación climática muy favorable de septiembre indujo la decisión de posponer la vendimia, permitiendo así a las uvas alcanzar una óptima concentración.

El resultado enológico de esta añada es sin duda de gran calidad, con un Liano caracterizado por un color rojo rubí intenso y, en nariz, por aromas de frutas del bosque, con matices particulares de mora y arándano. En el paladar sorprende por su longitud y persistencia, además de su gran armonía fruta-madera.

Añada calurosa y seca, que por consiguiente llevó a vinos tintos muy intensos, de buena concentración y elevado grado alcohólico.

La suave primavera estimuló favorablemente brote y floración y, por otro lado, el largo periodo de alta presión hizo registrar temperaturas por encima de la media estacional en todo el centro norte, que estimularon los procesos fisiológicos de acumulación de azúcares, anticipando la época de vendimia aproximadamente 20 días. En septiembre, algunas lluvias ayudaron a las vides a salir del estado de estrés pesado en que se encontraban, permitiendo un ligero reajuste entre madurez de la pulpa y de la piel, a favor del resultado cualitativo en términos de vino.

El Liano 2003 presenta inevitablemente concentración elevada y acidez generalmente baja, que se traducen con una gran suavidad gustativa y redondez. Los taninos son maduros, presentes de manera importante pero con una astringencia moderada.

Algunos lo definen como «annus horribilis» para los tintos de Romaña, pero la correcta gestión agronómica de las viñas produjo resultados sorprendentes. El favorable inicio de estación dejaba presagiar un buen verano, pero las previsiones quedaron desmentidas por abundantes precipitaciones que, a partir de mediados de julio, azotaron toda la región.

La evolución estacional no favoreció los procesos de maduración y acumulación, pero los aclareos decididos así como las pesadas defoliaciones en la banda de racimos permitieron llevar a bodega uvas sanas y bien maduras.

Liano 2002 se caracteriza por un color rojo rubí intenso, perfumes afrutados, complejos, entre los que destacan la mora y la grosella. En el paladar, la primera impresión es seguramente la elegancia y el equilibrio, los taninos son bien redondeados y su ligera percepción contribuye a conferir a este vino la longitud y la persistencia que lo caracterizan.

El invierno permitió la reanudación de la dotación hídrica del suelo y la primavera acompañó una regular recuperación vegetativa. El verano seco redujo sensiblemente la incidencia de las principales enfermedades y, como consecuencia, el número de tratamientos fitosanitarios. El agosto caluroso incidió en la concentración del zumo en los granos, reduciendo el rendimiento uva-vino.

Las lluvias del mes de septiembre reequilibraron el zumo en el interior de los granos y suavizaron las temperaturas, favoreciendo, con la excursión térmica día-noche, una buena maduración de aromas y taninos.

Para esta añada, el vino se presenta de buena complejidad aromática, con aromas de fruta madura y especies que se combinan bien con las notas típicas de la crianza en madera. Los taninos son decididos y delicados a su vez, de manera que confieren a este vino longevidad y elegancia.

El invierno permitió la reanudación de la dotación hídrica del suelo y la primavera acompañó una regular recuperación vegetativa. El verano seco redujo sensiblemente la incidencia de las principales enfermedades y, como consecuencia, el número de tratamientos fitosanitarios. El agosto caluroso incidió en la concentración del zumo en los granos, reduciendo el rendimiento uva-vino.

Las lluvias del mes de septiembre reequilibraron el zumo en el interior de los granos y suavizaron las temperaturas, favoreciendo, con la excursión térmica día-noche, una buena maduración de aromas y taninos.

Para esta añada, el vino se presenta de buena complejidad aromática, con aromas de fruta madura y especies que se combinan bien con las notas típicas de la crianza en madera. Los taninos son decididos y delicados a su vez, de manera que confieren a este vino longevidad y elegancia.

Verano caluroso pero sin excesos y lluvias a finales de agosto-principios de septiembre: nada mejor para cepas de maduración tardía como Sangiovese y Cabernet Sauvignon. El invierno favoreció la constitución de buenas reservas hídricas y el correcto transcurso primaveral facilitó un buen brote. Las temperaturas estivales no estresaron al follaje, que realizó la correcta transmisión del nutrimento a los racimos, anticipando ligeramente el envero. Las lluvias de finales de agosto favorecieron una moderación preventiva de la producción, además de fomentar la contemporaneidad de maduración de piel y pulpa.

Para esta añada, el vino se presenta de color rojo intenso, rico, caracterizado por una sensación olfativa compleja: el afrutado predominante se acompaña de una amplia nota balsámica, que lleva a un final ligeramente especiado. La estructura es óptima, con taninos que no dominan, amplio para el paladar, con un final largo y persistente.

Premios
TAMBIÉN LE PUEDE INTERESAR