TAULETO

Precioso, generoso, elegante

Vino Sangiovese Tauleto

La máxima expresión del Sangiovese

Tauleto es un vino de excelencia producido sólo en las mejores añadas. Es un vino tinto potente, de gran estructura y longevidad, equilibrado y complejo.  El carácter decidido se contrarresta con los suaves taninos y los aromas especiados y de fruta roja.

CLASIFICACIÓN

Sangiovese Rubicone IGT

UVAS

90% Sangiovese Grosso, 10% Uva Longanesi

GRADUACIÓN ALCOHÓLICA

14% vol.

CRIANZA

24 meses en barricas y toneles de 225 y 550 l, de madera de Allier y, por último, 6 meses en botella.

FORMATOS DISPONIBLES

0.750 l.
1.5 l. (Magnum)
3 l. (Jéroboam)

Finca Tauleto

LA FINCA
Tauleto nace de las uvas recolectadas en la homónima finca. Este terreno, adquirido hace más de 30 años por Umberto Cesari, contenía antiguamente multitud de faldas acuíferas superficiales, actualmente reducidas a un estrato de humus fértil. Precisamente por ello, durante años hemos destinado esta finca a experimentaciones en colaboración con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Bolonia. Actualmente se benefician de este terreno tan rico y con una exposición óptima, hacia el suroeste, las plantas de Sangiovese Grosso.

LAS CEPAS
En la finca Tauleto, una de las más pequeñas pero a su vez más fértiles, se cultiva el autóctono Sangiovese Grosso.

LOS VINOS
Con las preciadas uvas de la cepa Sangiovese Grosso, cultivadas en esta finca, se produce Tauleto.

Añadas

El invierno transcurrió con escasas precipitaciones y las nevadas no fueron suficientes para restablecer las reservas hídricas. Incluso los meses de mayo y junio fueron suaves y sin lluvias, contribuyendo a aumentar la falta de agua de las plantas. El calurosísimo verano que duró hasta septiembre fue, por lo tanto, excepcional. Para compensar esta situación inusual, fueron cruciales algunas intervenciones, como la gestión del verde, el riego localizado y un importante aclareo.

La consecuencia final de una añada insólita como éste fue la brevedad de la vendimia: a finales de septiembre, ya se habían recolectado todas las uvas.

Las temperaturas rígidas y las abundantes nevadas del invierno 2010 hicieron retrasar el brote. Además, el crecimiento de los brotes, inicialmente estimulado por las buenas temperaturas primaverales, se vio ralentizado por las abundantes lluvias y la repentina reducción de la temperatura de junio. Por el contrario, julio registró temperaturas muy elevadas. Estas condiciones climáticas causaron un retraso de aproximadamente 15 días respecto a las fases vegetativas normales, de modo que para conseguir una recuperación en el plan de trabajo fueron necesarios una ligera defoliación y un selectivo aclareo. Otra decisión fundamental para adquirir partidas de uvas con maduración homogénea fue la recolección diferenciada de las vides, incluso en el interior de una misma finca.

La característica de Tauleto 2010 es, sin lugar a dudas, la fineza. Se caracteriza por un color rojo intenso y por aromas netos de frutos rojos maduros y notas de vainilla, que terminan con un tostado dulce. En el paladar, se vuelven a advertir las sensaciones percibidas en la nariz; sorprenden su gran equilibrio y elegancia; su acidez justa y su buen sabor.

La prolongación del invierno pospuso el brote al periodo canónico, el de la segunda mitad de abril. Las lluvias de mayo y junio permitieron restablecer las reservas hídricas, mientras que las jornadas soleadas de julio dieron un óptimo empuje vegetativo a las plantas. La persistencia de las altas temperaturas hizo indispensable el aclareo a principios de agosto, para alcanzar un equilibrio perfecto entre hoja y fruto. La vendimia, gracias al espléndido clima de septiembre y octubre, permitió recoger uvas en plena maduración, durante los primeros diez días de octubre.

Tauleto 2009 resulta, por tanto, de óptima calidad: tiene un color intenso e impenetrable, el olfato y los olores más afrutados se unen con los más especiados, en un equilibrio perfecto. En boca sorprende por su complejidad y longitud; los taninos son elegantes y contribuyen a acentuar la plenitud y la persistencia.

Las bajas temperaturas invernales adelantaron una semana la fase de brote. Las lluvias primaverales estimularon el vigor, de manera que resultó importante el constante trabajo de gestión del verde en la vid. La dificultad de cuajado ligada con las condiciones climáticas se transformó en un factor positivo, puesto que los racimos resultaron más dispersos. De junio en adelante, la estación se estabilizó, pero las escasas reservas hídricas del suelo, debidas a una añada 2007 muy seca, obligaron a recurrir a riegos complementarios y aclareos importantes.

El seguimiento estival de las uvas permitió identificar la época correcta de recolección, empezando la vendimia con aproximadamente una semana de retraso respecto a la anterior. El 2008 dio uvas de gran madurez y concentración. Tauleto 2008 se presenta, por tanto, con un color intenso e impenetrable, una complejidad olfativa única, que envuelve en una delicada nota de vainilla olores de frutos rojos maduros y mermelada. En boca es completo, elegante, de gran complejidad. Los taninos suaves y dulces hacen apreciar ya una buena disponibilidad y presagiar, no obstante, una gran longevidad.

La vendimia 2007 se recordará seguramente en Italia por haber sido una de las menos productivas de los últimos 50 años y una de las más secas por el invierno anterior, que registró escasísimas precipitaciones.

El calor primaveral y la escasa cantidad de lluvias invernales hacían prever una añada difícil y fuertemente anticipada, desde el brote.

Las viñas de Tauleto se cuidaron particularmente para tener la cantidad adecuada de hojas para una buena maduración, limitando a su vez la transpiración y conteniendo el estrés hídrico, que ya a principios de julio empezaba a manifestarse.

La constante presencia de vientos calientes complicó ulteriormente la situación, frenada gracias al uso racionado del agua de riego. El aclareo, anticipado a causa del inicio precoz de todas las fases de desarrollo de la vid, fue indispensable para tener una buena composición del zumo en la vendimia, que se concluyó con 15-20 días de antelación respecto a las fechas más frecuentes.

La elevada concentración de Tauleto 2007 comportó tiempos de crianza y espera más largos para encontrarlo en las condiciones de ideal bebibilidad, pero también le confirió mayor longevidad. Impenetrable para la vista, pleno y envolvente para el gusto.

Las abundantes lluvias primaverales favorecieron una vigorosa recuperación vegetativa, caracterizada por un brote regular, con abundante cantidad de brotes y racimos que se redimensionaron desde el principio con el desyemado.

En julio, el gran calor frenó el desarrollo de las plantas; las temperaturas más allá de los 32 °C ralentizaron la fotosíntesis reduciendo la velocidad de crecimiento y la evolución del fruto.

Para evitar estrés excesivo y permitir una correcta evolución de la maduración de las uvas para Tauleto, fue decisivo un aclareo a principios de agosto.

Septiembre y octubre fueron dos meses caracterizados por el buen tiempo, por lo que la vendimia de las uvas Tauleto se retrasó, aprovechando hasta el final las ventajas climáticas.

Tauleto 2006 resulta muy equilibrado, con una gran estructura y una óptima continuidad gustativo-olfativa.

El invierno fue rígido y caracterizado por abundantes nevadas, el frío se prolongó hasta las puertas de la primavera, provocando un notable retraso en el brote. Las lluvias de mayo y junio, junto a las buenas reservas hídricas acumuladas, comportaron una particular frondosidad de la vegetación, lo que requirió diversas intervenciones de contención, en particular en los viñedos de Tauleto donde se realizó el desyemado, y seguir una fuerte defoliación en la fase de floración-cuajado, con la finalidad de obtener racimos más sueltos y bien aireados.

Julio y agosto fueron discretamente soleados, pero con temperaturas suaves que difícilmente superaron los 30°C, por lo que tuvimos una buena fotosíntesis que, sin embargo, para favorecer la concentración de Tauleto, se dirigió sólo a un reducido número de racimos, gracias a una cuidada operación de aclareo.

La época de vendimia de Tauleto se debe considerar en la normalidad. La maduración de las uvas con temperaturas tan suaves fue lineal y progresiva, siendo el fruto la característica principal de esta añada.

La técnica del sangrado permitió, por último, que incluso la estructura fuera excelente.

Tras dos años difíciles (2002 y 2003), en 2004 se volvió a una vendimia más regular, que ofreció una de las mejores añadas de Tauleto.

Las abundantes precipitaciones de los meses invernales restablecieron las reservas hídricas agotadas por el caluroso y seco verano de 2003, alimentando una buena recuperación vegetativa. Sin embargo, las temperaturas primaverales bajo la media estacional retrasaron y prolongaron en el tiempo la floración, causando también una escalada en la fecundación de las flores, fenómeno que se repercute también en la maduración.

En los meses estivales no se registraron temperaturas sofocantes, exceptuando algunos breves periodos en cada caso suavizados por una pronunciada excursión térmica.

El envero inició quizás con algunos días de retraso respecto a la normalidad y se intentó aplazar al máximo la vendimia para permitir una completa maduración de todos los granos, dadas las diferencias debidas a la larga floración.

Considerada la no excesiva insolación, una ligera defoliación y un ligero aclareo fueron suficientes para alcanzar los objetivos cualitativos requeridos por Tauleto.

El resultado enológico de esta vendimia es, sin duda, de gran calidad, con un Tauleto de estructura pero también caracterizado por un gran fruto.

Añada caracterizada por las pocas precipitaciones, en cuanto a los tintos se han obtenido vinos muy intensos con buena concentración y elevado grado alcohólico. El inicio suave de la primavera facilitó la floración y el sucesivo cuajado del fruto sin interrupciones. Luego, las altas presiones provocaron temperaturas por encima de la media estacional en todo el centro norte.  A finales de mayo, las temperaturas ya eran estivales, con picos de 30 °C y sin lluvias. Las temperaturas elevadas de los últimos diez días de julio estimularon los procesos fisiológicos de acumulación con lo cual la maduración se anticipó casi 20 días. En septiembre, algunas lluvias providenciales ayudaron a superar, parcialmente, el estrés debido a las altas temperaturas. La vendimia se alargó hasta la última semana de septiembre.

Tauleto 2003, un vino rico en aromas de fruta madura y confitura, bien mezclados por la crianza en barrica, se presenta con una óptima concentración y una acidez total no demasiado alta, que le da suavidad gustativa y redondez, y con taninos maduros y presentes de manera importante, pero con una astringencia moderada. El color es especialmente intenso e impenetrable.

Como para las añadas anteriores, la recuperación vegetativa se desarrolló de manera absolutamente regular. El aumento de las temperaturas en el mes de agosto favoreció, por una parte, el proceso de acumulación y, por otra, causó un exceso de transpiración con la consiguiente concentración del zumo del grano, reduciendo así el rendimiento uva-vino.
El mes de septiembre se caracterizó por temperaturas más suaves y algunas precipitaciones, de manera que las uvas fueron más tónicas, viéndose favorecido el reequilibrio interno de los granos.
La época de vendimia de Tauleto, dada la buena estación, se identificó siguiendo la evolución de la maduración con análisis oportunos del zumo hasta alcanzar los valores de maduración deseados.
La calidad de este gran tinto destaca, sobre todo, por la potencia olfativa y la plenitud gustativa.

Hasta finales de julio, las condiciones climáticas ideales favorecieron el ciclo vegetativo de la vid, que se expresó con un vigor importante que se contuvo gracias a operaciones en verde: los racimos de Tauleto deben recibir aire y sol para mantenerse sanos y madurar a largo plazo sobre la planta.
El calor excepcional de agosto, además, creó problemas de estrés hídrico y térmico a las plantas y, por tanto, en las viñas del Tauleto se buscó limitar el estrés aclarando oportunamente los racimos y llevando a las vides a un nuevo equilibrio útil para perfeccionar el grado apropiado de maduración.
Fueron fundamentales las breves lluvias de principios de septiembre, que permitieron a las vides recuperar una cierta vivacidad fisiológica para realizar correctamente la fase final de la maduración, en la que se perfeccionan aromas y componentes colorantes.
La calidad de Tauleto resulta absolutamente correcta, excelente la pulpa y la aromaticidad de este producto, resultado típico de añadas medianamente calurosas.

El ciclo vegetativo de la vid presentó una evolución regular hasta finales de julio, gracias a las condiciones climáticas ideales, pero las lluvias de agosto y septiembre casi comprometieron las últimas fases de maduración. Para contrastar esta eventualidad, se intervino con aclareos y defoliaciones importantes, sobre todo en los viñedos destinados a dar las uvas para Tauleto, que se redujeron cuantitativamente pero que estaban cualitativamente sanas y bien maduras bajo todos los perfiles.

Dado el óptimo estado de la uva, se pudo permitir retrasar la vendimia para beneficio del resultado final, que se expresó con un vino de gran espesor y óptima intensidad olfativa.

El Tauleto 1999 es de color rojo intenso y rico y en la nariz se distingue por un complejo predominio de frutas y una amplia sensación balsámica. Estructura excelente, caracterizada por taninos presentes y sedosos, paladar amplio y final largo y persistente.

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